El Olimpismo
Filosofía de vida que exalta las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu
¿Qué es el Olimpismo?
El Olimpismo es una filosofía de vida que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Al asociar el deporte con la cultura y la educación, el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo, la responsabilidad social y el respeto por los principios éticos fundamentales universales.
«El Olimpismo no es un sistema, es un estado de ánimo. Puede penetrar las concepciones más diversas y ningún pueblo ni ninguna época puede reclamar su monopolio.»
— Pierre de Coubertin, Fundamentos Filosóficos del Olimpismo Moderno (1935)
Principios Fundamentales
Excelencia
Dar lo mejor de uno mismo, en la cancha y en la vida. No se trata de ganar, sino de participar con el máximo esfuerzo y dedicación.
Amistad
Construir un mundo mejor y más pacífico a través del deporte, la solidaridad, el espíritu de equipo y la comprensión mutua entre los pueblos.
Respeto
Respetar las reglas, a los adversarios, a uno mismo y al medio ambiente. El juego limpio es la base del deporte olímpico.
Los Símbolos Olímpicos
Los cinco anillos olímpicos, diseñados por el propio Coubertin en 1913, representan la unión de los cinco continentes y el encuentro de atletas de todo el mundo en los Juegos Olímpicos. Los colores — azul, negro, rojo, amarillo y verde — fueron elegidos porque al menos uno de ellos aparece en la bandera de cada nación del mundo.
La llama olímpica simboliza la continuidad entre los juegos antiguos y los modernos. El lema olímpico Citius, Altius, Fortius — Communiter (Más rápido, más alto, más fuerte — juntos) fue propuesto por el amigo de Coubertin, Henri Didon, y adoptado como lema oficial del Movimiento Olímpico.
La Presidencia del COI (1896–1925)
Coubertin presidió el Comité Olímpico Internacional durante casi tres décadas, período en el cual estableció las bases del movimiento olímpico moderno. Durante su mandato se celebraron los Juegos Olímpicos de Atenas (1896), París (1900), San Luis (1904), Londres (1908), Estocolmo (1912), Amberes (1920) y París (1924).
Además de los Juegos, Coubertin impulsó los Congresos Olímpicos, las competiciones artísticas olímpicas — convencido de que el arte y la cultura debían ser parte integral del movimiento — y creó el pentatlón moderno como disciplina que encarnara al atleta completo.
